El Regreso de Explossion a los escenarios

TEATRO MONTEVIEJO 29/12/2017
Texto: Oscar Daniel Chilkowski - Ph Fernando Ibarra

UNA NOCHE INFERNAL POR DIVERSOS FACTORES, INCLEMENCIA CALÓRICA, ENTREGA APASIONADA Y ESTRUENDO EMOTIVO.
EN UN TEATRO LLENO:¡ HA VUELTO “EXPLOSSION”!!!, ¡CÓMO SIEMPRE, O MEJOR…! VALE DECIR: ¡PARA SIEMPRE!

GLOSA:

Miércoles 27 de diciembre, 2017.

Llego al “Teatro MONTEVIEJO”, Lavalle 3177, ubicado en una zona que toma su nombre del antiguo Mercado de Abasto de Buenos Aires (repartida entre los barrios de Balvanera y Almagro). Son las 16,45 horas. Hace mucho calor y encuentro las puestas cerradas. Tras golpear insistentemente -y pedir auxilio telefónico al empresario-, me abren y puedo acceder.Es cuando me informan los empleados, que hace varias horas existe un serio conflicto. Edesur –distribuidora de energía eléctrica- ha cortado la luz en un amplio arco circundante y el hecho afecta una fase trascendente de las instalaciones del teatro, la consola de sonido y ¡entre otros ámbitos: el escenario, el vestuario, la planta de suministro de aire acondicionado…!

Alrededor de las 18 horas, van llegando los integrantes de EXPLOSSION Latin Jazz Ensemble

Formación:
► Rubén Rada (percusión, voz, composición)
► Jorge Leo Cutello (saxo, flauta, voz, composición)
► Ricardo Lew (guitarra eléctrica, composición)
► Ricardo Sanz (bajo eléctrico)
► Luis Ceravolo (batería)

Incorporaciones:
► Manuel Fraga (piano)
► Marcelo Gallo (trompeta, flugelhorn)

Efectúan por la noche la presentación oficial de su CD “EXPLOSSION – El sonido de una leyenda”, grabado en “Bar Latino” en diciembre de 1984, remasterizado con actual tecnología por el legendario Carlos Píriz, en 2017.

LA PREVIA
Van llegando los integrantes del grupo. En primer término lo hace mi gran amigo Rubén Rada -con la responsabilidad que lo caracteriza-, quien ha viajado especialmente desde Montevideo para el espectáculo y encontrarse con sus amigos. ¡Un grande! Las congas y otros elementos percusivos llegan minutos antes, de la mano de Dani Cerbino su eficiente colaboradora, asistente en BA.

Efusivos abrazos con “El Negro”, por supuesto. Hemos compartido muchos momentos musicales, sociales y familiares. Nos conocemos desde su primera visita como integrante de “Totem”, en 1971, cuando presentaron su primer disco, grabado en ION, en el Teatro IFT situado muy cerca sobre la calle Boulogne Sur Mer, casi Av. Corrientes, a pocas cuadras del departamento de mi madre, donde viví desde los nueve años hasta que me casara en 1975.

Progresivamente, arriban todos los integrantes con el objeto de efectuar la prueba de sonido y el imprescindible ensayo, ya que Rada no ha participado en los dos efectuados con anterioridad.
Se encuentran con una lamentable sorpresa: ¡No hay luz en el escenario, salvo la de algún “tacho” lumínico cercano. Rubén, el sonidista a cargo, se debate en un intento, efectuar alguna conexión interna que habilite la posibilidad salvadora…

Los muchachos departen amablemente y disfrutamos recordando divertidas anécdotas, “de todo color” en la “sala concert”, mientras “pican algo” y toman algunas bebidas refrescantes. Sin embargo subyace la preocupación.
¿¿Se llevará a cabo en recital?? Ya son más de las 19 horas y pronto comenzará a llegar el público, que ha adquirido entradas reservándolas en mi mail, pero debo entregárselas individualmente en el hall y cobrarlas. Me espera una desgastante tarea.

Son las 19,45 horas y experimento una sensación interna.
De pronto miró a mi hijito Matías –tiene quince años- sentado muy cerca disfrutando azorado tremendo momento amistoso entre celebridades y “siento” en mi fuero interno que se solucionará enseguida el conflicto técnico. Lo miro y le digo fuerte nuestra expresión cabalística familiar: ¡HEIBULU!, respondiéndome por supuesto” ¡HEIBULU!
En ese mismo instante ¡Se encienden todas las luces del escenario!!! Pueden subir a pasar unos pocos temas…
¿Será cierto lo del mágico vocablo de amparo familiar?
¡Creer o reventar!.

NOTA: el sello discográfico del CD del que soy editor fonográfico, se denomina “Heibulu Records”.

El sonidista, con su conexión “gana la partida”. Sin embargo sigue el corte de luz de Edesur que impide el funcionamiento del excelente equipamiento de aire acondicionado.

Como era previsible, a pesar de haber planificado mi tarea “administrativa” con eficiente gestión de coordinación -entrega/cobro de entradas en un horario global especificado-, los asistentes arriban en cualquier momento, transformándose para “un servidor” en una gestión muy desgastante.
Salvo algunas ausencias con entrada comprometida, llegan casi todos, pero en distintos momentos. No he querido delegar la tarea ¡y quedo “fusilado”!, ya que entre idas y venidas, al sumarse el calor del ámbito, la situación se torna insoportable. Esta circunstancia me impedirá disfrutar en plenitud el concierto, y motiva que tal vez halla tratado a mis conocidos con poca cordialidad…

Mauro Gastón Paolini, propietario del Teatro, da la bienvenida y anuncia “en off” el inicio del recital, pidiendo disculpas por las restricciones ajenas a su voluntad, ya que el corte es barrial, siendo paradójicamente, me consta, el primero que sufre en el año.

EL CONCIERTO

Con gran expectativa, ante una señal sonora mientras se va corriendo el telón “EXPLOSSION” comienza ejecutando su clásico primer tema:

► “UNA ESPECIE DE CÓRNER CORTO” (Ricardo Lew),
en estilo jazz-fussion, entre efusivos silbidos de aprobación y aclamaciones. Insólitamente, advierto que con espontanea reacción cada solista es aplaudido efusivamente tras su participación. El clima general es de gran disfrute y felicidad, ante fanáticos históricos presentes, algunos amigos, muchos compañeros, alumnos y ex alumnos que asisten inducidos por recomendación expresa personal, que –a decir verdad- ni siquiera conocen el género jazzístico ni a muchos de los instrumentistas. La entrega artística es formidable, previsible por los quilates de los músicos, aunque con un grado de apasionamiento elocuente. Se manifiestan solventes y felices. Es un gran momento. Muy esperado. ¡Un sueño, aunque ahora una realidad!

Sobre los aplausos, siguen con la segunda composición:
► “MONTGOMEREANDO” (Ricardo Lew), con ritmo latin jazz, abriendo el abanico cromático que los caracteriza. Tema de mi predilección, donde el genial “Oldmaster” luce usando su pulgar (sin púa), dedicado a su admirado el West Montgoremy. Mientras suenan atronadores aplausos, atacan con:
► “THE SCENE” (“Nat” Adderley & “Joe” Zawinul), blues conmocionante, donde Cutello efectúa un brillante “scat”, mientras el grupo despliega un “swing” fenomenal. A muchos se le escapan algunas lágrimas. Otro clásico del grupo:
► “NIGTH and DAY” (Cole Porter), a ritmo candombeado, mientras “El Negro” tararea la melodía, mutan el colorido del show y el público acompaña con movimientos, haciendo la clave uruguaya de las murgas… ¡El delirio!.
Es cuando encaran:
► “EMBALADA” (Rubén Rada), un baión instrumental "fracturado" en dos ritmos, que Rada ha escrito a mi pedido para la agrupación en los ’80, aunque luego de tantos años reconoce “no recordar”. Es cierto, se lo tararearon antes del inicio. Hacen lo que pueden, con gran solvencia e improvisación. ¡La próxima saldrá mejor! Jajaja.
Mientras casi todos dejan la escena, llega un momento de intimidad. Es cuando Jorge Leo Cutello (voz) y Ricardo Lew (guitarra eléctrica), encaran un legendario melódico:
► “SOPHISTICATED LADY” (Duke Ellington & Irving Mills - Mitchell Parish). Un dúo “DE LUJO”: LEW-CUTELLO/CUTELLO-LEW. Escuchado con respeto reverencial, es aplaudido enfáticamente por un público reconocido y emocionado.
► “MANTECA” (“Chano” Pozo & “Dizzy” Gillespie). En sensacional arreglo de Jorge Leo Cutello del célebre tema del género afro-cuban jazz. Los solistas maravillosos… ¡Aplausos a rabiar!
► “Y NO ME PUDE DORMIR” (Jorge Cutello), emblemático tema que tiene una anterior versión grabada con “Quinteplus”. Brillante solo de Luis Ceravolo, con destaque permanente de Ricardo Sanz, columna vertebral del conjunto.
El dúo de nuevos integrantes solos en escena interpretan:
► “MEMORIES OF YOU" (Eubie Blake & Andy Razaf) donde Marcelo Gallo con su trompeta desarrolla una introducción "armstrongiana" del “West End Blues”, denotando una destreza elocuente, efectuando agudos sorprendentes. Acto seguido toma el flugerhorn y hacen con Manuel Fraga -en piano acústico de media cola- un melódico maravilloso, con gran lucimiento de ambos, notables músicos que engalanan el grupo.
Retorna a escena el grupo integral y señalan que se va acercando el final… Hacen:
► “COMPARTIR” (Jorge Leo Cutello). Abren cantando todos juntos “a capella”, con gestos elocuentes y casi gritados, partiendo luego al unísono instrumentalmente, con estruendo, en un arreglo a ritmo funky jazz donde Rubén Rada “se hace un picnic”, con sutilezas en las congas y diversos instrumentos percusivos. ¡Se muestra feliz, entre amigos!
Anuncian el cierre del show ante exclamaciones que requieren ¡OTRA, OTRA! y el tradicional ¡HO HOHO HO HO! ¡HO HOHO HO HO!, el histórico “uaha uahua” o woodstock chant que se popularizara en todas las disciplinas musicales cuando el público quiere más.
Es cuando Cutello y Lew, brillantes presentadores a modo de maestros de ceremonia durante el show, anuncian que me han preparado una sorpresa. Informan que la despedida es consagrada a su manager, interpretando el tema que me dedicara Ricardo, cuyo título con el tiempo ha quedado como mote en el ambiente:
► “Mr. CHILK” (Ricardo Lew). Obviamente, lo escucho muy emocionado, al borde del llanto –es que ahora entiendo por que días atrás me han citado a una determinada hora para el segundo ensayo, al que asisto con mi hijo primogénito Andrés. Al llegar advertimos, que ya habían pasado varios temas. Obviamente, en secreto el de referencia. Lo hicieron para que fuera una sorpresa. ¡Vaya si lo fue! Es una composición que aparece en el disco CD de Ricardo Lew denominado “Forever Wes”.
Todos los instrumentistas se lucen “al mango”, alentándose y felicitándose…
Cierra el inolvidable show con impresionantes vítores de aprobación, que escucho como un eco, ya que he corrido a vender discos, bastante demandados, con el poster autografiado incluido…

Los miembros de “EXPLOSSION” han dejado todo en el escenario, padeciendo una temperatura de casi 50 grados.
Y eso que no son “nenes de pecho”… Ha sido una “tour de force” magnifica y terminante, de alrededor de dos horas.
Una performance conmovedora.

A la salida, me encuentro con una gama de músicos y cantantes conocidos que han asistido al espectáculo: saludo a Gustavo Bergalli, Eugenio Elías, Alejandra Martin, Cacho Stella, Tomás Fraga, Tato Turano, Fernando Diéguez, Pepo Lapouble, Mike Sinagra…

EL PÚBLICO
Con presencia multudinaria han llenado el teatro, comprobando que “no fueron engañados”. El grupo transfiere excelsa calidad armónico/melódica integral, originalidad por su gama de composiciones propias, improvisaciones pletóricas de swing, dominio técnico, señorío artístico, alegría y emoción, con gran disfrute, actuando en equipo, sin figura descollante.

“EXPLOSSION” es un duende, un ente, que absorbe la tremenda la calidad individual de sus ejecutantes para engendrar un EQUIPO, con personalidad propia. El ensamble logra un equilibrio entre los aportes armónico–rítmicos, el sonido y lo emocional, en un marco de enorme disfrute, SIN DIVISMOS con elocuente madurez artística sobre el escenario.

Ahora hay MADUREZ y COMPROMISO. Ya existen el gestación diversos temas nuevos.
Trabajaremos mucho en 2018.

¡Felicidades!

NOTA: el excelente fotógrafo profesional Fernando Ibarra , registró muchas imágenes, que serán expuestas por separado.




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