Momentos Musicales Trascendentes; Buenos Aires década del ´50

HISTORIAS DEL JAZZ 07/03/2017
Por Oscar Daniel Chilkowski

Haciendo un “racconto” de los acontecimientos jazzísticos o vinculados al género celebrados en Buenos Aires, a los que asistí durante la década de referencia, nos encontrábamos muchas veces con Rubén López Fürst a la entrada de los recitales que se celebraban en la Capital y en múltiples ocasiones “los comentábamos” a la salida (no siempre elogiosamente aunque con objetividad) en el hall del pertinente teatro o recinto, ya que nos saludábamos con la cordialidad propia de nuestra relación.
A veces “bastaba una sola mirada y un gesto de complicidad”, las palabras sobraban…

Fuimos durante profuso tiempo prácticamente a todos los espectáculos donde participaron los diversos grupos o artistas que nos fueron visitando. También a las actuaciones de números locales de significativa jerarquía.

A decir verdad, asimismo, lo veíamos por ahí a Nano Herrera, con quien “silenciosamente” y sin saberlo mutuamente nos apodábamos “José Jazz”, hasta el momento en que hablamos por primera vez ¡Estábamos perpetuamente, ya que los distintos eventos constituían para nosotros una cita infaltable! Claro, había una diferencia, yo “garpando” religiosamente, ya que salvo en muy contadas ocasiones fui como invitado.

Se incluyen en la descripción temporal algunas funciones de músicos grupos y/o cantantes trascendentes, géneros melódicos, tango, música citadina contemporánea, folklore, rockeros, fussion, pop music…, que despertaron mi/nuestro interés.

Tomando arbitrariamente como elementos distintivos los instrumentos esenciales que ejecutaba “Baby” (piano o teclados, al margen de la guitarra, que “cuando la agarraba”, con ella era tremendo…), haré mención de los ejecutantes que transitaron por muestro medio iniciando cada una de las citas audicionadas, muchos de ellos de “Las Primeras Ligas”, figuras notables y hasta legendarias del jazz de todos los tiempos, los que sin duda ganaron nuestra atención.

Si la circunstancia lo amerita, en la descripción cronológica de los recitales o conciertos citados, consideré oportuno sumar alguna glosa o apostilla.

“La apreciación de la buena ciencia y la buena música demandan en parte procesos mentales similares” Albert Einstein.

DÉCADA DEL ’50 (1950 a 1959)

• Boris Claudio Schifrin, piano, conducción, arreglos, composición de “LALO SCHIFRIN Y SU ORQUESTA". Formación, trompetas: Albertino Corvini, Franco Corvini, Tomás Lepere y Rubén Barbieri; trombones: Alfredo Santamarina, Alfredo Casalla y Eddie Pequenino; saxos: Leandro “Gato” Barbieri, Arturo Schneider, Jorge Barone y Mariano “Pichón” Grisiglione; clarinete: Horacio “Chivo" Borraro; contrabajo: Aldo “Nene” Nicolini y batería: Oscar Mazzei; cantantes: Bob Sullivan y Dave Washington. (1955 “Le Roy”, Carlos Pellegrini y Avenida Córdoba, Buenos Aires).
Glosa:
Siendo un niño de seis años, Schifrin inicia sus estudios musicales de piano en Buenos Aires con Enrique Baremboim padre de Daniel (quien desarrolla ulteriormente una carrera brillantísima, como pianista y director orquestal). Luego efectúa cuatro años de autoescuela, pero desde los dieciséis comienza a perfeccionarse con el expatriado ruso Andreas Karalis, ex director del Conservatorio de Kiev y en armonía con el compositor Juan Carlos Paz. Asimismo, complementa su formación en instrumentación y orquestación con el maestro Mariano Drago. Comienza a destacarse como pianista desde muy joven, cuando es apodado "Lalo" (que adopta luego legalmente haciéndolo su nombre oficial, al convertirse en ciudadano estadounidense en la década del ’60).
Frecuenta nuestra casa, ya que es amigo de mi hermano mayor, “fana” jazzístico además de “crooner”. Desde su fundación, asisten ambos al “Bop Club” y me llevan “de colado”, siendo para los músicos del ambiente “El pibe al que le gusta el jazz”. “My brother” Luis (mientras es cantante de Luis Rolero), finaliza al fin sus estudios de Ingeniero Civil e Hidráulico en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata y se va a trabajar en 1952 al Brasil (y actúa en “Rádio Piratininga” una de las emisoras más tradicionales de São José dos Campos, Estado de Sāo Paulo. Lo escucho por “onda corta”…), pero me deja encendida “la fiebre por el jazz” y de tal modo quedo desde niño conectado con los músicos, algunos de los cuales debido a su aprecio, me hacen pasar “clandestinamente” a algunos boliches y jam sessions, ya que me ven como un “pendejo” persistente, amante del “bebop”.
Con Schifrin simpatizo y quedo conectado. Entrando en el ’53, toca el piano en el “Bohemiam Club” (Galería Pacífico, cercano a la entrada de la calle Viamonte), con un cuarteto excelente “The Bop-Hemians” integrado además por Perla Franco (vocalista), Ricardo Galeazzi (contrabajo) y Mario Moreno (bateria), recibiendo cotidianos “invitados” grandes músicos del ambiente, como "Gato" Barbieri. Jorge López Ruiz y “Pichi” Mazzei.
El primo de Lalo, Luis Bacalov también destacado pianista, lo hace a pocas cuadras en “La Alcantarilla” (cortada Tres Sargentos detrás de Harrods Buenos Aires). Con los años, Bacalov radicado en Italia, obtiene el Oscar a la mejor “Música de Película” por su composición para “El Cartero”. Su hermano menor resulta mi compañero en el primer año del secundario, de la Escuela Superior de Comercio Hipólito Vieytes.
Contexto musical:
La actividad era profusa y productiva, en especial la jazzística. En las trasnoches, las calles del centro, la Avenida Corrientes y el bajo porteño convocaban en múltiples espacios, pequeños boliches o bien verdaderos piringundines (con coperas) a los solistas o combos del jazz moderno, que también se reunían en algunos domicilios particulares para organizar las famosas “pizzas”, versión vernácula de las jam sessions, intercambiando novedades musicales y confraternizando con los sucesivos artistas extranjeros que nos visitaban. Los menos bohemios tenían la alternativa de construir una factible exitosa carrera en la composición musical o en la ascendente profesión publicitaria, lo que les permitía contar con los recursos para encarar sus proyectos artísticos. Los instrumentistas podían trabajar en programas radiales, canales de televisión o acompañar figuras populares. Vale decir: ¡había mucho “laburo”!
A los 20 años, Schifrin solicita una beca para el Conservatoire National de París. Una vez allí, tras abandonar su carrera universitaria en la U.B.A., asiste a las clases de Oliver Messiaen y René Leibowits perfeccionándose en materia sinfónica y estudia formalmente con Charles Koechlin, discípulo de Maurice Ravel.
Por las noches, “se gana la vida” tocando jazz de La Ciudad Luz, creciendo simultáneamente como pianista en jam sessions de Saint-Germain-des-Prés, cuando el barrio era un fabuloso universo de “caves”, clubs y cafés. Tiene entonces el privilegio de ser elegido para participar en el “Tercer Salon du Jazz”, tocando con Thelonious Monk, Mary Lou Williams, Bob Brookmeyer y Gerry Mulligan (los dos últimos también admirables cuando se sentaban al piano). Durante su estadía en Francia, graba junto a su compatriota Ástor Piazzolla (bandoneón, composiciones, arreglo, dirección) que cursa estudios con Nadia Boulanger. Las obras registradas son "Prepárense", "Marrón y azul", “Imperial” y “S.V.P.” con la Orquesta de la Ópera de París (arpa, ocho violines, dos violas, dos violochelos y contrabajo). Astor no quería enemistarme con el miembro de esa orquesta, pero insistió en convocar a Lalo declarando: "Yo necesito un pianista que tenga swing, porque mis tangos tienen swing". Sus partituras eran dificilísimas de leer a primera vista. Schifrin las estudia durante tres días seguidos en su casa. Todo sale muy bien. En ese tiempo Ástor le muestra una esquela que le había mandado Picasso, autorizándolo a bautizar un tango con su nombre. Piensa: “La firma sola debe tener un valor inmenso…”
Lalo Schifrin vuelve a Buenos Aires en 1955. Recuerdo que la circunstancia significó un acontecimiento renovador. Rearma su cuarteto para tocar todas las noches (“Gato” Barbieri madura en ese grupo), efectúa cotidianas apariciones como solista en el “Bop Club” y constituye una banda numerosa repleta de buenos improvisadores, que también allí se presenta. El hecho es para mí, legendario. Logré entrar una noche en “Le Roy”, donde en una madrugada inolvidable el “Gato” Barbieri cambió el saxo alto por el tenor, creando un sonido único, identificable para siempre.
La formación de orquesta era extraordinaria, del nivel de una big band norteamericana. Con grandes solistas e improvisadores. Los arreglos, por supuesto: ¡brillantes!

• Boris Claudio “Lalo” Schifrin, piano, arreglos, conducción de “LALO SCHIFRIN Y SU ORQUESTA”. Formación; trompetas: Franco Corvini, Albertino Corvini, Jorge López Ruiz y Tomás Lepere; trombones: Luis María “Bicho” Casalla, Jorge Pataro y Eddie Pequenino; saxos altos: Leandro “Gato” Barbieri y Juan Foti; saxos tenores: Jorge Barone y Arturo Schneider; saxo barítono: Mariano “Pichón” Grisiglione; guitarra: Horacio Malvicino, contrabajo: Aldo “Nene” Nicolini y batería: Osvaldo “Pichi” Mazzei. (5 de junio, 1956, Radio Splendid, Edificio “Trans Radio”, Maipú 555, Buenos Aires).
Glosa:
Seguí con avidez la gestación de la gran orquesta de Lalo a su regreso de Francia en 1955, escuchándola junto a mi madre por la radio y asistiendo a sus presentaciones si me resultaba posible, teniendo en consideración mi corta edad. Apenas llegó llamó por teléfono a nuestra casa, preguntando por su amigo, mi hermano, y al enterarse que había partido al exterior, me invitó expresamente a seguir las actuaciones de su nueva agrupación orquestal. La constituían los mejores músicos de plaza, con una plantilla de dieciséis instrumentistas y ocasionalmente dos cantantes. En una magnífica transmisión a la que asistí efectuada por la noche desde la sede de Radio Splendid en la calle Maipú, fueron grabados informalmente los siguientes temas: “Laguna Leaps” (Count Bassie), “Tenderly” (Walter Gross-Jack Lawrence) y “Jumpin' With Symphony Sid” (Lester Young). Con posterioridad, escuchábamos los programas radiales y la banda sonaba brillantemente. Sus arreglos eran fabulosos! Constituye el preludio de un gran momento…
A poco de su debut radial en junio del ‘56, Dizzy Gillespie visita por vez primera Buenos Aires con una orquesta monumental. Después de su concierto del lunes 30 de julio del mismo año en el Teatro Casino, se le brinda una recepción llevada a cabo durante la jam session nocturna que los dirigentes del Bop Club Argentino organizan especialmente en “Randez Vous”, nocturno básicamente tanguero club de gran lujo, propiedad de Osvaldo Fresedo en sociedad con Eduardo Armani, importante director orquestal del jazz argentino.
Esa noche, actúa la Orquesta de Lalo Schifrin y al escucharlo por primera vez, Dizzy queda francamente impresionado, invitándolo a viajar a EE.UU.
En 1958, Lalo escribe la música para el excelente film argentino "El jefe”, dirigida por Fernando Ayala con Alberto de Mendoza, Duilio Marcio, Orestes Caviglia, Leonardo Fabio, Luis Tasca, Ignacio Quiroz, Graciela Borges. Son cuatro temas propios magníficos: “El Jefe”, “Mima”, “Blues Para Berger” y “Buenos Aires Minuit”, interpretados por Rubén Barbieri (trompeta), Leandro "Gato" Barbieri (saxo tenor) Lalo Schifrin (piano) Alfredo Remus (contrabajo) y Eduardo Casalla (batería).
Ese mismo año Lalo vuelve a irse del país, aunque ahora con idea de radicación definitiva en el exterior, convirtiéndose inmediatamente en pianista y director musical de la orquesta de Xavier Cugat, con quien nos visita efectuando una presentación en el “Teatro El Nacional”.
Gillespie le encarga que escriba para él. Compone entonces en poco tiempo, una obra monumental con cinco movimientos, tal vez su trabajo culminante, titulada “Gillespiana Suite” (¡El denominado “Blues” es mi favorito!, constituido durante años en un standard dentro del repertorio de Gillespie), culminada en el ’59 y estrenada en el “Carnegie Hall” de New York en 1961, con Lalo en el piano, ejerciendo la dirección orquestal. Comienza a ser el pianista de Dizzy. Visita Buenos. Aires como integrante de su quinteto este mismo año, permaneciendo en el grupo hasta 1962.

• Walter Davis, piano de la “DIZZY GILLESPIE ORCHESTRA" integrada por: trompetas: Dizzy Gillespie, Joe Gordon, Quincy Jones, E.V. Perry, Carl Warnwick; trombones: Melba Liston, Frank Rehak, Rod Levit; saxos: Billy Mitchell, Phill Woods, Jimmy Powell, Benny Golson, Marty Flax; contrabajo: Nelson Boyd y batería: Charlie Persip. (Julio, 1956 –“Teatro Casino”. Múltiples ensayos en Radio El Mundo).
Glosa:
La visita de Dizzy y su legendaria orquesta, produjo conmoción. La crónica periodística manifestaba: "...ante la sala acordonada por la policía por temor a la oleada humana, la gente afluía sin cesar, los vestíbulos y la calle eran un hervidero donde se pulsaba el bullir de la expectativa…". Debían registrarse en el hotel a fin de obtener tarjetas de identificación a cambio de los pasaportes. Ni bien intentaron descargar las valijas y el equipo en el Hotel Savoy de la Avenida Callao (otras fuentes dicen que fue el City Hotel de la calle Bolívar e Hipólito Irigoyen) donde tenían las reservaciones, se produjo un inesperado y desagradable incidente. La conserjería se negó a alojarlos “por haber negros en el grupo”. El hotel era propiedad de un consorcio norteamericano ¡Y pensar que el propio “Departamento de Estado” había organizado la gira…! Indudablemente el personal desconocía al gran trompetista o eran racistas. El hecho no amilanó a los músicos que ya sabían cómo proceder, ya que en su país era una circunstancia habitual y cotidiana. Usando un criterio más humano, liberal y comercial, la dirección del Hotel Continental, de Diagonal Norte y Maipú les dio la bienvenida, además de ofrecerles un alojamiento más conveniente por estar a pocas cuadras del “Teatro Casino”, en la misma calle Maipú.
Finalmente ese sábado 28 de julio de 1956, saliendo del hotel así como llegaron, subieron al escenario a las 0:15 de la madrugada del domingo, salteando el protocolo, sin cambiarse de ropa ni limpiar sus instrumentos, para recibir una ovación por parte del paciente público que los esperaba, nunca vista ni por Gillespie, ni por sus acompañantes.
Con tan solo 13 años, yo no tenía para la entrada al concierto “y un renombrado músico muy conocido de la familia, se olvidó de hacerme pasar, como me había prometido…”, así que lo escuché sentadito en un costado del hall del Casino. Reivindicándose durante los días siguientes, me convocó a los ensayos por la tarde en Radio El Mundo. ¡Inolvidable! Quincy Jones con sólo 23 años, era el arreglador de la orquesta, donde se desempeñada como tercer trompetista.
“Dizzy” se disfrazó de gaucho y anduvo a caballo por las calles céntricas de Buenos Aires. Habían montado un golpe publicitario: iba que desfilar por la ciudad, vestido con su vestuario campestre local. A tal efecto, cortaron la circulación de algunos cientos de metros en la calle Florida, cercana al club “Rendez Vous”. En concordancia con la manifiesta cordialidad generada gracias al afable tono comunicativo de Dizzy y su gran simpatía, Lalo Schifrin y algunos colegas músicos con los compartía momentos casi permanentes durante su estadía, “en tren de joda” le habían enseñado una serie de expresiones y frases porteñas de la época, como ser:“¿A quién le ganaste?”, “¡Tomatelá, farabute!” que Gillespie repitió hasta el cansancio, hasta aprenderlas concienzudamente. Mientras desarrollaba el periplo, seguido jocosamente por una “trupe” de músicos y allegados, una mujer debido a que obstaculizaba el tránsito, comenzó a abuchearlo con recriminaciones, muy disgustada. Entonces Dizzy ante la carcajada general le grita: “¿Y vos a quién le ganaste? ¡Farabute!!”. ¡Todos lo que escucharon se mataron de risa!
En la boite “Rande Vou” propiedad de Osvaldo Fresedo y Eduardo Armani, habían acordado tocar juntos algunos tangos con Fresedo. Gillespie le puso el sonido de su trompeta a ´Vida mía´ (Osvado Fresedo – Emilio Fresedo), ´Adiós muchachos´ (Julio César Danders), ´Preludio Nº3” (Roberto Pansera) y ´Capricho de amor´ de Pérez Prechi. Reunidos muchos años después en el disco “Rendez vous porteño”, editado por Acqua Records, producido por Oscar del Priore (para su Colección) y Acqua Records Año 1998. Los temas habían sido grabados con un equipo Ampex 600. Solamente se emplearon dos micrófonos Electrovoice, sin consola mezcladora y cinta 3M 111 ½ i.p.s. El resultado es increíblemente bueno. La cinta fue apenas procesada digitalmente para mejorar el sonido ambiental. El trompetista norteamericano, visiblemente emocionado, toca con delicadeza las melodías principales para luego, casi naturalmente, despegarse de ellas y navegar sobre la orquesta típica en un sutil solo jazzero". Al final del espectáculo Gillespie, muy interesado en la obra de Pansera, invita a este último a viajar a EE.UU. En consecuencia, a finales de ese año, Roberto viaja. Se instala allí y hace varias giras por diferentes países a lo largo de la costa del Pacífico. Durante su estancia se hace amigo del actor Jerry Lewis y lanza un disco con composiciones de su propia creación y otros escritos por conocidos autores. El álbum se titula “Pansera”.

• Jean-Claude Pelletier, piano acústico del “CLAUDE LUTER SEXTETO" con Luter, clarinete, Poumy Arnaud, batería, entre otros. (Mayo, 1957 –“Cine Teatro Ópera”).
Glosa:
Claude Luter, quién tocaba a la manera de Johnny Dodds, llega con su grupo el primer día de mayo de 1957 y se queda todo el mes, actuando en el Opera y otros cines-teatros del circuito de Clemente Lococo, para un público que tal vez no había escuchado jazz parecido al que se tocaba en Nueva Orleáns y mucho menos bailable. El clarinetista francés, tuvo la astucia de destinar a los jóvenes sus antiguos rags, blues y stomps, logrando que danzaran aunque conservando su autenticidad. Fue el iniciador de un revival típicamente francés e iniciador de la moda de las cuevas con música de Paris, en especial “Le Tabou” (boliche que llegué a conocer en un viaje por Europa en enero de 1965, donde ya no se tocaba jazz, pero si se bailaba “con levante”). El boliche había sido célebre por recibir visitantes como Raimond Queneau, Jean-PaulSartre, Albert Camus y otros escritores, que gustaban de la música sincopada.

• Billy Kyle, piano en “LOUIS ARMSTRONG & HIS HALL STARS", con “Satchmo”, trompeta, Edmund Hall, clarinete, Trummy Young, trombón, Squire Gersh, contrabajo y Barret Deems, batería. Asimismo, actuaba Velma Middleton, vocalista. (Octubre-noviembre, 1957, –“Cine Teatro Ópera”).
Glosa:
Durante dos semanas (del 30 de octubre al 13 de noviembre), actúan en la célebre sala céntrica. Es todo un acontecimiento, posibilitando disfrutar personalmente la presencia de uno de los más grandes intérpretes del jazz de todos los tiempos. El hecho deja en nosotros una impronta indeleble. La ansiedad por apreciarlo es factor preponderante para que ese espectáculo sea inolvidable.
Lo cierto es que yo “transpiraba nítidamente la camiseta” del bebop, pero de igual modo asistí gustoso. ¡No me lo iba a perder! La presentación estaba a cargo del locutor y animador Hugo Guerrero Martinheitz, el “Peruano Parlanchín” que hacía por radio “El Club de los Discómanos” difundiendo temas de “Satchmo” (reiterando permanentemente “Mack The Knife”). Condujo el show con solvencia profesional y buen ritmo.
En algunas noches, como en la que yo asistí (lo que me malhumoró bastante), actuaron “The Mac Ke Mac’s” un grupo vocal vernáculo, bastante “comercial”. El notable astro desarrolló un repertorio conocido, apreciado por los asistentes. Se mostró en plenitud interpretativa. Transpiraba mucho con cada ejecución, secando su sudor con pañuelos blancos impecables, que extraía de una caja ubicada sobre el piano.
La alegría desbordante de Louis Armstrong coronada por sus frecuentes carcajadas, contribuyeron a infundir un clima de simpatía creciente a la actuación del admirable ejecutante y cantante. Fui durante los quince días a una sola velada, sin compañía. “Satchmo” desarrolló su estilo tradicional en un concierto durante el cual valoré su implicancia histórica trascendental en la disciplina y la música popular afroamericana, aunque debo confesar que las interpretaciones las sentí de algún modo previsibles y “ajenas a mis gustos”, debido a que yo estaba embarcado fuertemente en el estilo del jazz moderno. Tenía 15 años, sin duda era un “pendejo irreverente”, en la época en que gestaba las rebeldías adolescentes que acentúan la personalidad y uno defiende sus “preferencias marcadas”. Hoy aprecio claramente, tal vez influenciado, que nadie hizo más por el jazz que Louis Amstrong. Me baso en la opinión de músicos del ambiente, mis amigos, con los que me encuentro frecuentemente (Jorge “Negro” González, Gustavo Bergalli, Ricardo Lew…) que lo hicieron su ÍDOLO, independientemente de los movimientos estilísticos. Con sensatas opiniones (aunque a veces “teñidas” de exacerbado fervor, lo que resta objetividad) me hicieron reflexionar al respecto. A la salida del Teatro Ópera lo esperé, pero al verlo desde muy cerca en la puerta, casi tocándolo, no me animé a pedirle un autógrafo. Me sorprendió el “Magen David”, o “Mogen Dovid” (Estrella de David en hebreo askenazí) de oro que pendía con una cadena de su cuello, emergiendo de su camisa entreabierta y la elocuente e impresionante callosidad que tenía en su labio superior, como consecuencia de alguna previa operación y de haber tocado durante tantos años el instrumentista de viento.
Mi gran amigo el baterista Leo Vigoda, cuyo padre tenía una orquesta de música “klezmer” que actuaba en eventos “de la colectividad”, reseñó como nadie el acontecimiento mediante una anécdota imperdible. Lo hizo con su peculiar memoria y singular estilo, describiendo minuciosamente con marcada línea humorística su contacto con el astro del que era fanático, ensalzando el relato con algunos vocablos en “idish” que le dan “mayor sabor”. Tal vez “recreó” un poco la situación en el plano literario, sólo para darle algunos pincelazos de ficción. Quien sabe… Pero humorísticamente el relato es fascinante.
Recomiendo enfáticamente la apreciación en su blog: http://leovigodaklezmer.blogspot.com/

• Johnny Grande, piano y acordeón en “BILL HALLEY & HIS COMETS". El grupo estaba integrado además por: Bill Haley, creador, conductor, guitarra y voz; Billy Williamson, guitarra acústica; Joey Ambrose, saxo tenor; Marshall Lytle, contrabajo y Dick Richards, batería. (Mayo, 1958, –“Cine Teatro Metropolitan”).
Glosa:
Pioneros del “rock and roll” y su embate sobre el jazz y otros géneros musicales
La banda tenía “estilo propio”. Acentuaba los ritmos, aprovechaban el tono metálico de las guitarras y utilizaba un criterio percusivo con el contrabajo para, junto con la batería, crear la base sobre la que “coloreaban” los demás instrumentos y la voz. En cuanto a lo que decían en sus canciones, usaban “jerga negra con voz blanca”, lo que en aquella época no era común. Los movimientos acrobáticos de Ambrose al tocar el saxo y Lytle montando el contrabajo como si fuera un potro, fueron marcas personales y efectistas en sus presentaciones en vivo. Bill con su rulo sobre la frente más todo el grupo ataviado con trajes de etiqueta y su marcado comportamiento enérgico sobre el escenario, fueron considerados en su tiempo tan revolucionarios como “The Beatles” o “The Rolling Stones” algo después en la década del ‘60.
Gran mérito de su agrupación: comienzan a tocar rock unos tres años antes que Elvis Presley, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Paul Anka, Ritchie Valens, Fats Domino, Buddy Holly, Chuck Berry, Bo Diddley o el grupo “The Platters” con arreglo más melódicos. Si bien Bill Haley no fue el inventor ni el primero que lo interpretó, alcanzó antes que ningún otro la consideración de ídolo del nuevo ritmo. Y lo hizo a pesar de no ajustarse al estereotipo de figura del rockero de la primera generación: no había sido pobre, carecía de sex-appeal, provenía del norte de EE.UU., ya era un músico profesional cuando empezó esta movida y recién alcanzó el éxito cuando orillaba los 30 años de edad.
William John Clifton Haley, nacido en Highland Park, Detroit, Michigan (1925), había sido previamente un intérprete de música country & western (folklore blanco). Hay quienes datan el origen del rock and roll en 1954 con "Bill Halley and his Comets". Es materia opinable, aunque es posible asegurar que fueron los auténticos pioneros con su trabajo discográfico, evolucionando a partir del country y el rockabilly acercándose al rhythm and blues. La influencia de los músicos blancos a través del género musical “western” junto con la aparición de la guitarra eléctrica daría nacimiento a lo que se llamó “R & B”, padre del rock and roll. En 1949 Muddy Waters, uno de sus precursores es quien "pavimentó el camino..." Este término empezó a utilizarse para aminorar musicalmente el popular ritmo, que denotaba en demasía las luchas raciales para la época, y aunque en esencia los dos géneros musicales representaban prácticamente lo mismo, se quiso diferenciar uno del otro para dar paso a los cantantes con tonalidad de piel clara y a una música que no mencionara el conflicto racial. Sus inicios combinan elementos del blues, del boogie woogie y del jazz, con influencias de la música folclórica Apalache, (hillbilly), gospel, country y western especializado.
Bill Halley comienza integrando varios grupos como guitarrista, siendo más tarde vocalista de “The Downhomers” con quien tiene debut discográfico en 1948. Al año siguiente forma la banda “Bill Haley and the Saddlemen” con la que interpreta country, ocasionalmente con algún aire de blues. Entonces descubre que su música no termina de conectar con los jóvenes que asisten a sus presentaciones, quienes requieren algo especial, con más ritmo. Toma debida nota de esto y piensa en crear un nuevo estilo, usando más instrumentos de cuerda pero buscando con ellos el mismo efecto que con los de viento, para producir un sonido que los muchachos pudieran acompañar dando palmas y en especial bailando. En su búsqueda termina hallando algo familiar para los escuchas del sur de Estados Unidos: una mezcla de country y blues. Así, Haley adopta en 1951 el naciente “rock and roll” al registrar para el sello Essex una versión del tema “Rocket 88” de Ike Turner, un éxito negro de esa época, previamente grabado por Jackie Brenston. Al año siguiente graba un tema “rhythm and blues” de la década del ’40 denominado “Rock the Joint”. Ambas canciones –la primera, tanto en la versión de Haley como en la de Brenston– están entre las candidatas a ser consideradas como la primera grabación de rock de la historia. El nuevo estilo lleva a cambiar el nombre de la banda en 1952, adoptando “Bill Halley and His Comets” debido a la similitud entre el apellido del líder del grupo y el famoso cometa. En 1953, logran su primer éxito nacional con una canción de su coautoría titulada “Crazy Man, Crazy”, una frase que dice le oía gritar a su público adolescente. Aquella resulta la primera canción de rock and roll en ser televisada por una cadena nacional, siendo utilizada ese mismo año como banda de sonido de un programa de TV, protagonizado por James Dean.
A comienzos de 1954, la banda logra vender un millón de copias con su versión de “Shake, Rattle and Roll”. Poco después Haley deja el sello Essex pasando a uno más importante Decca Records de New York El 12 de abril de 1954, en su primera sesión para su nueva discográfica, graban “Rock Around the Clock”, el más grande éxito de la banda y una de las canciones más importantes de la historia del rock and roll (en realidad, una reinterpretación del clásico de Jimmy Myers y Max Freedman, que ya había sido grabado en 1952 por Sunny Dae & His Nights). Aunque su éxito inicial es moderado, la canción gana gran popularidad en marzo de 1955 con el estreno de la película dirigida por Richard Brooks “Blackboard Jungle”.
Resulta un impacto masivo en todo el país del norte ya que el tema se convierte en número uno en los charts estadounidenses y se mantiene en ese lugar durante ocho semanas, siendo la primera canción del nuevo género en hacerlo. El tema citado, conocido entre nosotros como “Al compás del reloj”, es utilizado con acierto (sobre los títulos de apertura), siendo el leitmotiv introductorio del film estrenado en nuestro país en enero del ’57, con el nombre de “Semilla de maldad” (interpretada por Glenn Ford, Anne Francis, Sidney Poitier y Vic Morrow en los papeles principales.).
Hace furor en Buenos Aires y lo vemos en el Ópera varias veces, con amigos y familiares. Presenciamos muy sorprendidos, cómo múltiples parejas se ponen de pie de sus respectivas butacas con el objeto de “bailar suelto” en los pasillos del cine teatro, alocadamente al nuevo estilo (con variadas piruetas), para luego retirarse muchas de ellas sin ver la película e ir hacia el Obelisco a unas pocas cuadras, a seguir bailando.
El film fue prohibido en varios países, porque se decía que muchos adolescentes perdían el control al escuchar esa música y arrancaban las butacas. Simultáneamente el tema “explotó” en las radioemisoras con gran influencia en la difusión del nuevo estilo. Debido al éxito, ese mismo año se estrenó en el país, un segundo film de “Bill Halley y sus Cometas”, denominada “Don't Knock the Rock”, bajo el título de "Celos y revuelos al ritmo del rock".
Casi inmediatamente con elevado criterio “comencial”, armaron en el Luna Park el “Festival de Rock” donde tocaban dos bandas locales: Eddie Pequenino (“Mr. Roll y sus Rocks”) y otra dirigida por Lalo Schifrin, con arreglos más elaborados grandes instrumentistas (bastante resistida por el numeroso público, al que sólo le interesaba bailar y no tanto escuchar). Durante varios fines de semana se llevó a cabo la elección de la pareja de baile ganadora. Concurrí a casi todos los eventos, advirtiendo claramente lo que significaría el impacto para el género que amaba…
Eddie Pequenino y su grupo, “Mr. Roll y sus Rocks”, fueron elegidos por Billy Haley para ser la banda soporte de sus presentaciones en Argentina
Algunos años más tarde el grupo de Bill Haley comienza a promover un nuevo ritmo denominado twist que desplazaría parcialmente al rock & roll, estilo musical que entra “pisando fuerte” en 1962, “reinando” por sólo dos años, ya que en 1964 el grupo británico “The Beatles” (más la gran ola musical inglesa que les siguió), viene a desplazarlo. Comenzaba una nueva era para la difusión musical masiva.
Eddie Pequenino, primer rockero argentino
En la génesis del movimiento local, Pequenino utiliza primero el seudónimo de Eddie Parker. Luego, registra en Rosario una serie de temas para el sello Embassy, como “Eddie Pequenino y su Rhyth Band”, integrada por Arturo Schneider (saxo tenor), Héctor Pizzicatti (trompeta), Abel Pizzicatti (piano), Alejandro Schneider (contrabajo), Manuel Chaqui (guitarra y violín), Juan D. Flores (batería) y J. Garbuglia (acordeón). Los temas son: "El Alegre Silbador", "Sonrisas", "En un Tren Rumbo al Sud", "Un Metro Cincuenta y Siete y Ojos Azules", "Susurrando", "Rata Paseandera", "Dinah", "Jingle Bells", "El Rock de los Santos", "Saltando el Rock", "St. Louis Blues", "Dos Corazones, Dos Besos".
En 1957, crea la primera banda de rock en Argentina: “Mr. Roll y sus Rocks”, volcándose de lleno al naciente estilo musical de la juventud en todo el mundo. Es llamado el “Bill Haley argentino”. En 1956 forma la primera banda de rock con Arturo Schneider (saxo tenor), Franco Corvini (trompeta), Buby Lavecchia (piano), L. Rea (guitarra), Banjo (contrabajo) y Jorge Padín (batería). Realizaron las primeras grabaciones de rock and roll en el país para Columbia y Orfeo, registrando versiones “covers” de temas de Bill Haley: "See You Later, Alligator", "Mambo Rock", "I Cry More", "Rock", "Shake, Rattle and Roll", "Rancho Rock". Creador de temas propios puede afirmarse que Eddie es pionero del género en nuestro país. Su versión de "Celos y revuelos al ritmo del rock" (Don't knock the rock), vende más placas que el propio Haley
En el ’56 tocan Eddie Pequenino y Lalo Schifrin en el “Festival De Rock And Roll” en el Luna Park. Poco después en 1957, “Mr. Roll y sus Rocks” participan en la película “Venga a bailar el rock” (1957), la primera en español sobre el nuevo género musical del director Carlos Marcos Stevani. En la misma, se registra el primer tema de rock en español con el mismo título del film, interpretado por “The Big Rockers”, interpretados actoralmente por Alberto Anchart, Nélida Lobato y Eber Lobato, quienes lo bailan frenéticamente. Dicha película cuenta también con la participación de Eddie Pequenino, Alfredo Barbieri, Amelita Vargas y Pedrito Rico. La banda musical estaba en parte compuesta por Lalo Schifrin en su primer trabajo cinematográfico
Al año siguiente en 1958, la banda de Pequenino es elegida por Bill Haley para iniciar como “talonera” las funciones que el ídolo estadounidense brinda en el teatro Metropolitan de Buenos Aires. En 1960 realiza una gira por Europa con su conjunto. A su regreso va volcándose a la actuación como cómico con notable éxito llegando a ser elegido como actor revelación. Traslada su “swing personal” a las tablas… “El Tano”, era un “tipo bárbaro”, talentoso, simpático, cargador y gracioso, muy querido en el ambiente musical y actoral.
A todo esto, el jazz sufría sin duda un impacto tremendo, siendo desplazado bruscamente de los medios de difusión masivos. No volvería a recuperar su popularidad de los años ’30 e inicios de los ’40, con las grandes bandas de baile del swing, ni la fuerza revolucionaria que instauró el bebop, seguido por las nuevas tendencias el cool y el hard bop. Luego llegaron los esbozos múltiples de fussion con algún arraigo. Por último, el fee jazz resulta un embate que aleja aún más al público que disfruta la delineación melódica y los standards. Las tendencias y el consumo discográfico toman otros caminos, algunos de calidad dentro de la “pop music”. El jazz queda para un público bastante reducido que necesita escuchar y atender las ejecuciones, bastante alejado de las estridencias dominantes.

• “THE PLATTERS”, Tony Williams, (líder tenor), David Linch, (tenor), Alex Hodge, (barítono) Herb Redd, (bajo) y Zola Taylor, (contralto). (Mayo, 1958, –“Cine Teatro Ópera. “Pantalla Gigante”, Radio Splendid, Maipú 555, Buenos Aires.
Glosa:
Yo estaba en la secundaria (Escuela Superior de Comercio Hipólito Vieytes) cursando uno de los primeros años. Por entonces (o desde entonces) gran “quilombero”, formaba parte de una barra de amigos que empezábamos a conocer “el centro” y concurríamos a ver celebridades a la entrada de la Radio Splendid a un programa muy convocante llamado “Pantalla Gigante” dirigido por Jaime Jacobson, con la colaboración de los periodistas Nicolás Mancera, Conrado Diana y Lidia Duran, al que asistían miembros del espectáculo. El grupo vocal norteamericano se había hecho célebre mundialmente, por su participación en un film de éxito llamado “Europa de noche”. Su hit del era “Only You” (Sólo Tu), que batió record de ventas en nuestro medio y motorizó que nos visitara el conjunto.
En la entrada del programa radial, sobre la calle Maipú, con la asistencia de mucho público se armó un alboroto ya que aparecieron los miembros del conjunto vocal y advertimos que la cantante TENÍA UN FÍSICO DESCOMUNAL.
Entonces empezaron:
“-¡Dale Chilko, encarala, decile algo, hablale, pedile un autógrafo…!”. Sobre la marcha improvisé, tomé coraje, la deje pasar, le dije fuerte: “-¡Esquiusmy…!” ¡Y LE TOQUÉ EL CULO!
La mina se dio vuelta y como advirtió que me quede ahí sonriendo y admirándola, ante la sorpresa de todos, ¡¡ME ENCAJÓ UN SONORO BESO!! Todos se quisieron morir y quedé como “un piola” legendario. El hecho se comentó en el Escuela durante meses. Los pibes de las otras aulas venían a conocerme… Guardo una foto de “Los Plateros” que me entregaron.

• Nathaniel Adams Coles (Nat Cole), piano y órgano, en su "NAT KING COLE GROUP" ” con sus acompañantes estadounidenses del norte: Irving Bush (trompeta); John Collins (guitarra) Arthur Smith (guitarra), Charles Harris (contrabajo) y Lee Young (baterista). Con la “Orquesta de Buby Lavecchia” integrada por: “Bubby” (piano, arreglos, dirección); José A. Granata, Tomás Lepere y Franco Corvini (trompetas); Luis M. Casalla y Alfredo Wulff (trombones); Hugo Pierre, Arturo Schneider, Leandro Barbieri y Julio Darré (saxos); Tito Bisio (vibráfono); Jorge López Ruiz (contrabajo) y Osvaldo “Pichi” Mazzei (batería), entre otros. Presentación: Paloma “Blackie” Efrom. (Mayo, 1959 –“Cine Teatro Gran Rex”).
Glosa:
La anécdota la relató incontables veces Hugo Pierre en rueda de amigos, como una de las especiales de su carrera de músico, acontecida cuando acompañó a Nat “King” Cole en el Gran Rex, integrando la orquesta de Bubby Lavecchia (me expresaba Hugo enfáticamente: “¡La mejor que integré!”, regalándome su esposa un disco de la agrupación). “Este notable pianista y cantante de jazz venía de una extensa gira latinoamericana y desafortunadamente para él, se supo que no estaba conforme con las orquestas que le tocaron en suerte en los países que había visitado (Venezuela, Brasil, Uruguay). Por esa razón, cuando llegó a Buenos Aires, no concurrió al primer ensayo. Pero una vez comenzado, Lee Young (baterista, hermano del notable Lester y director en la gira de Nat), lo llamó por teléfono y le dijo que viniera pues la orquesta era muy buena. No lo hizo esa noche, pero al día siguiente concurrió al segundo ensayo. Una vez ejecutado el primer tema nos sonrió e hizo un gesto de aprobación”.
El recital jazzísticamente resulta formidable. El público enmudece cuando Nat cantaba, como si estuviese hipnotizado. Posee una clase y fineza ejemplar, para nada vulgar, luciendo su armonía melódica, en un marco de dominio escénico que incluye sus gestos, miradas, movimientos, interpretaciones, manera de hablar, todo en perfecta armonía, con personalidad absoluta.
El origen de “King” tiene que ver con una vieja canción de 1801 llamada “Old King Cole”, adorada por los niños. Resuelve cortar la “s” de su apellido real y adicionar el mote “King”, quedando entonces: Nat “King” Cole. El maravilloso pianista y cantante jazzístico, luego de haber sido prácticamente el creador del formato trío (piano, guitarra y contrabajo, en especial acompañado por Irving Ashby & Johnny Miller), entra para su beneficio financiero en la producción de discos y temas en castellano, con los que se presenta en programas televisivos de nuestro país, donde interpreta entre otras “Cachito” (Consuelo Velázquez). En 1958, Nat "King" Cole extiende aún más su popularidad mundial a los países hispanoparlantes al grabar algunas de sus interpretaciones en español. Para ello, en estudios de La Habana (luego pertenecientes a la discográfica cubana EGREM) y de México, graba su primer LP en este idioma, titulado “Cole Español” haciéndose acompañar por la orquesta de Armando Roméu hijo y de un conjunto de mariachis, algo sorprendente en un artista proveniente del jazz. Este álbum le reporta tanto éxito, que comienzan a llegarle contratos para actuar en otros países del sur del continente. En este sentido, es de destacar que cuando ese mismo año Cole actúa en Caracas contratado por Renny Ottolina, el cantante le preguntó por las canciones venezolanas más populares. El presentador de TV responde que el famoso vals venezolano “Ansiedad” (de José Enrique "Chelique" Sarabia) es una de ellas. Así, con la ayuda de ambos aprende frase por frase el tema, ya que no hablaba español, careciendo de habilidades para aprender idiomas. Finalmente, este tema es incluido en su siguiente álbum en español y portugués “A Mis Amigos” (1959). Este ciclo se cierra, con su última grabación en español titulada More Cole Español (1962).
En respuesta a una pregunta concreta recibida en la misma gira en Brasil sobre la razón por la que dejaba el jazz para pasar a cantar canciones populares, respondió con sinceridad y resignación de modo concreto: “El público gusta de esa música. Tuve que someter mis gustos personales al de mis fanáticos. De lo contrario habría decepcionado a todos y hoy no sería un cantor afamado. Así es la vida del artista”.

• Eddie Barefield, director orquestal de la "CAB CALLOWAY - COTTON CLUB REVUE". (Junio, 1959 –“Cine Teatro Ópera”).
Glosa:
Asistí con mi madre a ver un espectáculo musical, básicamente revisteril y coreográfico al estilo de una producción de Broadway. Calloway, una de las primeras estrellas negras de América, se presentó engalanado con su marca registrada: smoking blanco y “peinado salvaje”. Cuenta la leyenda que echó a Dizzy Gillespie de su orquesta, luego de reaccionar violentamente cuando fue escupido mientras estaba en el escenario. Acusó erróneamente al trompetista, quien lo amenazó con un cuchillo… "The Hi De Ho Man.", hizo cantar al público argentino:”hi di hi di, hi di ho”. Toda una proeza. Showman experto, lució sus finos instintos musicales que nutrieron a otros grandes del género, presentando un show impactante, digamos simpático, pero de jazz poco y nada…

• Lalo Schifrin, piano y arreglos con la “XAVIER CUGAT ORCHESTRA", participando entre otros: José Granata, trompeta, Hugo Pierre, saxo, Jack del Río, percusión, Abbe Lane, cantante, entre otros (1959, –“Teatro El Nacional”).
Glosa:
Lalo hace unos arreglos “latinos” bastante efectistas y previsibles y se luce en “Cumaná”, bajo la dirección orquestal del catalán Cugat, todos “empilchados” con rigurosa etiqueta, desarrollando ese “estilo tropical” que lo hiciera famoso en EE.UU. De todo el show, me quedo con el tremendo físico ondulante de Abbe Lane” ¡Unas curvas espectaculares! A la salida, advierto que “simpatizaba mucho” con nuestro muy pintón Jack del Río. Mientras tanto, Cugat cuidaba los chiguaguas…




NochesdeJazz.com - Magazine online de Jazz & Blues
E-mail: contacto@nochesdejazz.com
Copyright 2017. Ciudad de Buenos Aires