FRIDO TER BEEK

"CONOCIENDO A LOS MÚSICOS" 21/05/2020
#QuedateEnCasa

Nuestro invitado del día de hoy es el gran saxofonista y compositor holandés Frido Ter Beek quien recientemente lanzó su segundo álbum grabado en Argentina “Cuentos de lo Profundo”.

Naciste en Utrecht, Holanda. ¿Cómo fueron tus comienzos con la música?
Empecé con la flauta dulce a los 5 años, a los 7 cambié al piano, y de adolescente pasé a la percusión. Empecé a tocar el saxo a los 17.

¿Cuáles fueron tus influencias musicales?
Fueron muchísimas, primero la música de mi juventud: Led Zeppelin, Genesis, Yes, entre otras bandas.
También la música de mi adolescencia; soy hijo de la generación de Jazz Rock: Mahavishnu Orchestra, Billy Cobham, Chick Corea, Herbie Hancock, Weather Report, la música de los años 70.

¿A qué músicos admirás?
Entre los saxofonistas, mi héroe absoluto es Michael Brecker. Siempre lo fue.
Pero por supuesto me gustan muchos más: Coltrane, Cannonball, Phil Woods, Kenny Garrett, Bob Berg, Bill Evans. Y de los saxofonistas actuales me gusta mucho Ben Wendel.


¿Cómo llegaste al Jazz?
Por el Jazz Rock de mi adolescencia. Descubrí por ejemplo que músicos como Herbie y Chick (que conocí del Jazz Rock) en realidad ya tenían una carrera en el jazz de antes de los años 70. Y así descubrí a Miles Davis, John Coltrane, Thelonious Monk, Charles Mingus, para nombrar algunos...
Además, en esas épocas, había mucho dinero para la cultura en Holanda y todos los famosos músicos yankis vinieron a tocar al toque de mi casa... Muchos vivieron en Europa en ese momento, entonces vi varias veces a Dexter, Johnny Griffin, Art Blakey, McCoy Tyner y muchísimo más!

¿Siempre fue el Saxo tu instrumento?
Después que empecé a tocarlo, sí!. Igual toco un poco el piano todavía y estudié varios años el bajo eléctrico (porque grabo mucho en casa con la compu y nunca me convencieron los bajos virtuales. Igual son mucho mejor ahora. Además toco la flauta traversa un poco.

Se comenta que te gusta más el jazz experimental que el tradicional, ¿es así?
No. En general el jazz experimental o el free jazz y la impro no me dicen mucho. Digo en general, porque siempre hay cosas que sí me gustan. Pero a mí me gusta la estructura en la música, lo cual es bastante contradictorio en relación con mi nuevo disco, que es 100% improvisado.
El jazz ‘tradicional’ me gusta después de los años 50. El jazz antiguo (antes de la segunda guerra mundial) tampoco me atrae mucho. A mí me gusta la fusión de los años 80 y 90 que vino después del Jazz Rock. En el nuevo milenio se mezcló todo y eso me encanta. Música es música! El género no es tan importante.

Relativamente al poco tiempo de llegar a la Argentina grabaste “Entonces qué?”. ¿Cómo fue esa experiencia de componer y grabar acá en el país?
Muy bien! Hay muy buenos músicos acá y muy buenos estudios. Tuve la suerte de conocer y poder trabajar con los mejores músicos.


Al momento de componer, ¿cómo es tu proceso creativo?
Eso depende mucho del formato en lo que estoy componiendo. Porque yo también compongo cosas más académicas (además de jazz estudié música clásica) y escribí música con imagen, lo cual es algo muy diferente. Pero, por ejemplo, un tema de jazz, como se puede escuchar en mi primer disco argentino, puede nacer en cualquier lugar. Mientras voy caminando por la calle se me puede ocurrir alguna idea, un ritmo o melodía. Si la idea me parece bien, lo grabo directamente con el celu, porque sino me la olvido fácilmente. Pero también puede pasar que a la mañana, tipo oficinista, me pongo atrás del teclado y la compu con algún concepto, por ejemplo: “quiero escribir una balada”, o el opuesto, “voy a escribir un tema rápido.” O tocando el saxo de repente encuentro algo que me parece lindo o interesante y lo grabo para luego anotar y trabajarlo en la compu (en general escribo las notas con la compu).

Tu flamante disco “Cuentos de lo Profundo” ya se puede escuchar en plataformas digitales y se puede comprar físico. Contanos un poco de este nuevo álbum. ¿Cómo surgió la idea de realizarlo? ¿Qué músicos te acompañaron?
La idea del álbum es algo que quería hacer desde hace un rato largo. Como experimento. Grabar varios dúos improvisados sin ningún plan o tema. Poner los micros, poner “play” y ver lo que pasa. Aventura total con la posibildad de fracasar completamente. Claramente no podes hacer un experimento así con cualquier músico, pero en los casi 5 años que estoy acá, me encontré con algunos músicos que tienen el talento y el espíritu para hacer una cosa así. Mariano Agustoni es un pianista increíble, con una imaginación musical que parece de otro planeta. Seba de Urquiza es un músico bastante joven, virtuoso total en su instrumento, que tiene unas ganas de hacer música, de tocar que siempre me encanta y Ernesto Snajer es un guitarrista de primer nivel, que tocó en todas partes, tiene su firma musical, una identidad muy fuerte. Admiro mucho a los tres, es un honor para mí que hayan participado en este proyecto. Además son recontramacanudos!

Después de las tres fechas en el estudio Dr. F (que es muy, muy bueno) me quedé con más de tres horas de música improvisada, entonces tenía que eligir, lo cual no era fácil. Además no quería hacer un disco que dure más que 45 minutos, porque ya sé que hoy en día al público no le gusta escuchar tanto tiempo el mismo disco. Quizás ahora, en tiempo de corona eso ha cambiado un poco.

La idea de los cuentos viene en realidad de la colaboración con Sergio Lucci, que hizo la ilustración (mismo artista que realizó la tapa de “Entonces qué?”). Los peces en la profundidad del mar me inspiraron para poner el título al disco (con doble sentido) y los nombres de los temas.

Es un disco bastante diferente a “Entonces qué?”, no?
Sí, la diferencia más grande es que no hay nada compuesto desde antes en “Cuentos”. En cambio, en “Entonces qué?” son 8 temas que escribí en algún momento y tienen una forma fija (con partitura y todo y por supuesto lugar para improvisar, eso sí). La estructura de “Cuentos” surgió solo después de la grabaciones.

Cuando termine la cuarentena, ¿cuáles son tus planes a futuro?
Ahora mis planes están todos en el “freezer”. No estoy muy positivo a futuro, menos para los músicos. De jazz peor todavía. Muchos de nuestros lugares para tocar van a desaparecer, creo yo, y con un distanciamiento social de un metro y medio va ser muy difícil hacer conciertos y tocadas. Igual estoy estudiando y escribiendo, es parte de mi vida cotidiana. Y además tengo mucho tiempo ahora para hacer eso.


Gracias Frido Ter Beek por tu tiempo y amabilidad y gracias a Yamila de la Fuente por el contacto!.


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